29 abr. 2013

El prisionero



Ya falta poco para que ella aparezca, es la única que me escucha. No se cuanto tiempo llevo aquí encerrado.

Me entregan la comida por una ranura de la puerta, pero siempre en silencio, este maldito silencio. Yo que daba conferencias sobre derechos y libertades, ahora nadie sabe donde estoy.

Ya casi la veo, se asoma a mi ventana y se para a escucharme. Si no fuera por ella me habría vuelto loco. Mañana empezará su cuarto menguante y cuando sea luna nueva estaré un tiempo sin verla. Pero sé que volverá, ella siempre regresa a mí.

Ana Rosa 22/10/2012

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