14 nov. 2010

Justicia postmortem


Rutinariamente, intercambio sus pulseras identificativas, eso me hace sentir bien y que mi trabajo no sea tan tétrico. Yo que soñaba con viajar a países con grandes necesidades de ayuda, pero a los que por razones familiares y económicas no pude ir. Ahora se me ofrece la oportunidad de ayudar a esas personas desde mi lugar de trabajo. Cuando llega un cliente de alto Stan Ding, le hago una máscara de su cara,  intercambio  la identificación con  uno de esos pobres sin nombre que vienen de la otra costa y hago justicia. Ahora mi sin nombre tendrá la despedida que se merece. 

Ana Rosa 14/11/2010