29 jun. 2010

La pesadilla de Paula.

-Esta vez no erraré el tiro- se dijo a si misma mientras lanzaba el clip transformado en gancho. Paula le había atado hilo de lana que llevaba para la clase de manualidades.

Llevaba toda la mañana intentando llegar a casa desde la parada de autobús, donde aquellas compañeras de instituto tan frikis y de las que todos se mofaban le habían rociado con un polvo mientras murmuraban palabras que no entendía. Después de aquello su cuerpo había menguado hasta el tamaño de un ratón.

Mientras lanzaba el gancho no dejaba de pensar que todo tenía que ser una pesadilla.

Ana Rosa 23/11/2009


Cita con el pasado.

El hombre luce una inquietante sonrisa, mientras observa a Roxanne, que mira impaciente su reloj.

Llevaba una hora esperando a Kevin, preguntándose el porqué después de tantos años sin relacionarse, la citaba de aquella forma tan urgente y misteriosa. No se veían desde aquella fatídica fiesta, la cual con los años, había conseguido alejar de sus recuerdos.

Días después Roxanne aparece en las noticias al encontrarse su cadáver flotando en el río, se baraja la posibilidad de un suicidio.

El hombre tacha la última cara sonriente de una foto grupal, mientras susurra:-ya puedes descansar en paz Amor Mío-.

Ana Rosa 20/11/2009





El último amanecer.

 -¡Cielos, como brilla hoy el valle!- susurró Diana, mientras veía amanecer desde el porche de la cabaña. Los primeros rayos de sol iluminaban  las gotas de rocío que colgaban de las hojas, como pequeñas lucecitas. Sonrió mientras disfrutaba de la maravillosa vista que la naturaleza le mostraba, esa fiel compañera que le había ofrecido en esas semanas a cual más hermosa vista. Escuchó el sonido de los primeros trinos de los pájaros y la brisa la acarició, mientras le regalaba deliciosos perfumes. Eso fue lo último que sintió antes de que su corazón dejara de latir.

Ana Rosa 12/11/2009


23 jun. 2010

La última partida.


Se juró hace muchos años que no volvería a hacerlo, pero allí estaba, con las cartas otra vez en las manos. Su contrincante lo miraba con impaciencia mientras él, no hacia ninguna mueca. Había firmado, largo tiempo atrás, un contrato maldito con quien tenía enfrente. Ese mismo contrato era lo que se jugaban en esta partida. Con él consiguió todo lo que deseaba, pero perdió todo lo que tenía, que era aun más valioso, su familia. Su labia de negociador le había conseguido esta última partida. Su contrincante mostró sus cartas y exigió que mostrara las suyas. Muy despacio depositó sus cartas sobre la mesa, era su última jugada. Un rugido estremecedor de parte de uno y una sonrisa de libertad del otro es lo que precedió a la desaparición del contrato maldito. Mientras salía del Infierno miraba hacia arriba preguntándose, si encontraría algún contrincante interesante en el Cielo.

Ana Rosa 04/09/2009


Un día más.


Hacia una semana que no la veía, todos los días al atardecer desde la ventana de su cuarto la observaba, mientras caminaba por el acerado de enfrente de su casa. Así que, se armó de valor y le preguntó a María por la chica del perrito, que paseaba todas las tardes por delante de su casa. Ella le informó que al perrito lo había atropellado un coche y había muerto. Juan se mostró taciturno las semanas siguientes, hasta que una tarde volvió a verla pasear un nuevo perro, apenas un cachorrito. Juan volvió a sonreír, había recuperado las ganas de seguir viviendo un día más. Hacia ya dos años del accidente que le postro en la cama y un año que había recuperado las ilusión de esperar un día nuevo.


Ana Rosa 28/08/2009


22 jun. 2010

Lunático.


Por fin llegó, jadeaba por la carrera, pero al verla su cara se iluminó aun mas de lo que ella iluminaba, no le importaba ni los rasguños que le sangraban en los brazos de correr entre la maleza, solo que había conseguido llegar a tiempo a su cita. Todos pensaban que estaba loco, sus amigos le llamaban el lunático y su familia le quería recluir en un centro. Se acerco a la orilla del lago, se desnudo y se metió en sus frías aguas para nadar aquella noche al encuentro de su amada. Era su última oportunidad de estar con ella. Estaba allí tan blanca, tan radiante, nadó hasta quedar en medio del circulo donde ella se reflejaba en todo su esplendor aquella noche. Al llegar susurró -nunca nos separaran amor mió- dejando que la luz de su amada lo bañara. Nunca más lo volvieron a ver.


Ana Rosa 21/08/2009